Imagen: Irving Penn
Imitar a una lagartijilla escondida, hecha un rebullo en una desvencijada hamaca, mientras un ligero viento la mece.
Y soñar con flores, y elegir la más sencilla; la superviviente en cualquier arenal en el borde infinito de la ciudad.
Y llegar hasta allí, para ver el horizonte; ese que no existe en el cemento.
Inhalar, y sorprenderse con la existencia de aromas no taponados por partículas pulverulentas.
Reiniciarse en la primavera es hablar con el alma. Con la tuya, esa que abandonas en la parada del autobús cada mañana.
Y soplar, y enviar más primaveras como el comienzo de un deseo mientras piensas "diente de león"... ¿cómo algo tan liviano tiene un nombre tan contundente?
Más música y flores en Serendipia Varietés de Ginebra en su convocatoria de abril.


A mí no me gusta la primavera. O digamos que prefiero antes cualquiera de las otras estaciones. Pero al leer tu entrada, por un momento, casi casi ha llegado a gustarme. ;)
ResponderEliminarTão lindas tuas palavras,Silvia e falar e recomeçar na primavera é lindo!
ResponderEliminarE tanto ela nos pode mostrar de belo! Ótimo fim de semana! beijos, chica
No es mi estación
ResponderEliminarpreferida, soy más
de octubre.
Una bonita prosa poética para plasmar ese sentimiento renovador de la primavera y el diente de León no solo es un amuleto de deseos, también tiene propiedades medicinales y por último un buen tema de Arctic Monkeys.
ResponderEliminarBesos dulces y dulce fin de semana, Sylvia.
Los árboles de mi plaza me dictan las estaciones... todas las hojas arriba, es primavera. Todas las hojas abajo, es otoño. Agradezco la sombra, llega el verano. Se ve el cielo, es invierno...
ResponderEliminarHas hecho tú propia primavera y nos la ofreces en forma de poesía con tintes narrativos,un conjunto perfecto.
ResponderEliminarUn besote y muy buen comienzo de semana 😘 🦋 🌹
Una verdadera maravilla.
ResponderEliminarTan poético como fresco y pleno de belleza y naturalidad.
Qué bonito lo has resuelto, Sylvia.
Es como ese soplo (del diente de león) que acaricia e impulsa a la danza de la vida.
Y la música, muy buena. Enmarca perfectamente con esos compases, esa invitación a vivir y florecer.
Me ha encantado, preciosa.
Muchísimas gracias.
Ten una muy feliz semana.
Abrazo grande 🌿🪻💙
Un texto que se siente como abrir una ventana después de mucho tiempo. Me gusta cómo conviertes algo tan cotidiano como “reiniciarse” en una experiencia casi sensorial: se huele, se toca, se respira.
ResponderEliminarY el cierre con el diente de león… sencillo pero poderoso, como todo el texto: ligero por fuera, pero con un peso simbólico que se queda dando vueltas.
Dan ganas de salir, buscar un poco de esa primavera… y, sobre todo, recogerse a uno mismo en el camino
Gracias por visitar mi blog.
Nos vemos
Tan primaveral es leerte, Sylvia... ese reiniciarse es una invitación a desenterrar el alma que a veces olvidamos en la rutina del asfalto, recordándonos que volver a empezar puede ser así de sencillo y sutil, como ese diente de león...
ResponderEliminarBesos
Describir ese momento mágico es arte que esta en tus manos. Felicitaciones.
ResponderEliminarTe doy la razón, no sólo reiniciarse, sino resetearse hay que hacerlo en la naturaleza y a ser posible en primavera. Es la forma de que ese reseteo sea más duradero.
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