Imagen: Irving Penn
Imitar a una lagartijilla escondida, hecha un rebullo en una desvencijada hamaca, mientras un ligero viento la mece.
Y soñar con flores, y elegir la más sencilla; la superviviente en cualquier arenal en el borde infinito de la ciudad.
Y llegar hasta allí, para ver el horizonte; ese que no existe en el cemento.
Inhalar, y sorprenderse con la existencia de aromas no taponados por partículas pulverulentas.
Reiniciarse en la primavera es hablar con el alma. Con la tuya, esa que abandonas en la parada del autobús cada mañana.
Y soplar, y enviar más primaveras como el comienzo de un deseo mientras piensas "diente de león"... ¿cómo algo tan liviano tiene un nombre tan contundente?
Más música y flores en Serendipia Varietés de Ginebra en su convocatoria de abril.


A mí no me gusta la primavera. O digamos que prefiero antes cualquiera de las otras estaciones. Pero al leer tu entrada, por un momento, casi casi ha llegado a gustarme. ;)
ResponderEliminarTão lindas tuas palavras,Silvia e falar e recomeçar na primavera é lindo!
ResponderEliminarE tanto ela nos pode mostrar de belo! Ótimo fim de semana! beijos, chica