CONVOCATORIA JUEVERA: UN CRIMEN POR RESOLVER (12/03/2026)

 


La lluvia que golpea a ráfagas los cristales del bar, parece querer avisar a Jack Turner del futuro. Investigador de medio pelo, sin grandes éxitos en su carrera profesional tenía un pálpito. -Como tantas veces...- le gruñó su secretaria antes de salir por la puerta, mientras pensaba si este mes cobraría otra vez con retraso.

Turner está sentado junto a ella, Vivian Chase. La mujer había recibido una nota del investigador que discretamente insinuaba que ella era la asesina de las tres últimas víctimas en el distrito 13 de Manhattan. 

- ¿Ves? - dijo irónica-. Siempre llegáis hasta aquí.

- ¿Hasta dónde? -preguntó Jack, simulando sorprenderse. 

- Hasta el momento en que la curiosidad pesa más que la prudencia- susurró delineando una sutil sonrisa carmesí.

- No creo que corra peligro. Si quisieras matarme, no habríamos quedado aquí- contestó Turner como si fuera un jugador con un boleto ganador.

- No, yo nunca mato a quien no quiere saber y tú... has venido a saber, así que conocerás mi historia. 

Vivian Chase saca del bolso un cigarro que posa en los labios carmesí y un mechero plateado que resbala hacia Turner por la mesa mientras le observa con párpados entornados. La sugerencia no se hace esperar y Turner coge el mechero para encenderle el cigarro. Tras tres chasquidos comprueba que no funciona.

- Oh, lo siento... siempre se me olvida que no tiene gas- contesta Vivian distraída mientras rebusca de nuevo en el bolso y saca otro con el que enciende ella misma el cigarro. - ¿Vive muy lejos, intrépido detective?- pregunta con el rictus muy serio. 

- Aún no tengo ninguna respuesta suya... ¿ya debo marcharme a casa? -responde  Turner decepcionado.

- Me gustaría que le diese tiempo a llegar a casa y, cuando empiecen los síntomas, pueda recostarse en su cama y no tener un final en cualquier callejón oscuro de la ciudad.

- ¿Estoy muerto acaso? - se carcajea el detective. -Bueno, creo que era una posibilidad que me contase su historia, pero ha venido a reírse de mi. Buenas noches señora Chase.

- Yo nunca mato. Simplemente pongo a la curiosidad un precio- sentencia ella mientras lo ve marcharse.

Jack Turner enfila la calle de su portal. Siente un ligero hormigueo en los dedos de las manos y los pies, que se va acentuando a cada paso. Se empieza a poner nervioso pero se quita la idea de la cabeza intuyendo que es solo la sugestión de la conversación. Sin embargo, el hormigueo se acentúa empezando a recorrerle todo el cuerpo. Cuando llega a las escaleras del portal es tal el adormecimiento muscular que le aprisiona el pecho, que se derrumba en el último escalón con una tragicómica postura engarrotada.

Vivian Chase, terminando su copa en el bar, recoge el mechero que no funciona, que solo tiene veneno... ese gas indetectable que respiró por tres veces el intrépido detective con los tres chasquidos del encendedor, igual que los otros tres hombres, aquellos que también pusieron alguna curiosidad en el punto de mira de una asesina.


by  Sylvia


Mas asesinatos en el blog El Demihurgo de Hurlingham

Comentarios

  1. Para su frustración, la secretaria no cobrará ni tarde. Ni nunca.
    Turner ha descubierto el método de Vivian pero no podrá contarlo.
    Sospecho que la asesina irá por otros detectives.
    Gracias por sumarte.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, yo también recordé la secretaria cuando terminé el relato... pero ya me había pasado de caracteres y no quise alargalo más jajaja. Gracias a tí por la convocatoria

      Eliminar
  2. Bela desculpa essa de que nunca mata, apenas coloca um preço na curiosidade!
    Ficou muito legal! Gostei de ler e o final lindo! beijos, chica

    ResponderEliminar
  3. Qué bueno, fíjate que esos tres chasquidos del mechero, presentí que algo había, pero no el gas, sinceramente. Una escena trepidante.
    Muy bien, Sylvia, y encima no deja huellas; vamos, vamos, es un crimen perfecto. Un besote, muy feliz noche.

    ResponderEliminar
  4. Habrá sospechado algo el detective?...

    ResponderEliminar
  5. Hola Sylvia, muy buena historia, esos tres chasquidos del mechero y su contenido me sorprendió, me gustó.
    Un abrazo
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  6. Dicen que el crimen perfecto no existe, pero este lo parece. La curiosidad mató al detective y Vivian Chase sigue impune. Muy acertados nombres, suenan a novela negra.

    Un beso dulce.

    ResponderEliminar
  7. Vivian es una mujer fatal, no me cabe duda. El bueno de Turner ya estaba muerto incluso antes de tocar el mechero.

    ResponderEliminar
  8. Bueno; ya lo dijo ella, si no hay curiosidad, no hay muerte.

    ResponderEliminar
  9. El texto me atrapa por su tensión sutil y su juego de poder entre Turner y Vivian Chase. Me gusta cómo la historia combina seducción, misterio y peligro silencioso; cada gesto y objeto cotidiano se convierte en amenaza. Tu relato demuestra que la curiosidad tiene un precio y que lo más letal puede esconderse tras la cortesía y la elegancia.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Es complicado ser detective...por lo general siempre estas damas fatales los convierten en fiambre.... malo ser tan investigador e inquistivo

    ResponderEliminar
  11. Difícil equilibrio entre la curiosidad y la prudencia.tan difícil como fraguar un relato como el que tú hiciste.
    Me gustó.

    ResponderEliminar
  12. Oye, pues fíjate tú qué sencillo, ¿no?
    Supongo que si una no fuma ni por casualidad, ya está libre de toda culpa, limpia como una patena, vamos.
    Nada de humos ni de vicios chungos, que luego vienen los remordimientos y las toses del demonio. ¡Mejor así, sin liarla!

    ResponderEliminar
  13. Me gusta esa sutileza para eliminar obstáculos que tiene tu asesina! Muy bueno, Sylvia. Da para argumentar un buen film policial. Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Muy bonita historia. Me parece que trasladas la fotografía al relato perfectamente (Edward G Robinson, clásico entre clásicos en el papel de Jack Turner y Joan Bennet como Vivien Chace). Casi me atrevería a llamarlo una "conversación en blanco y negro", sobria y elegante, en la que se enfrentan dos personalidades. Ya lo avisan las cajetillas de cigarrillos "Fumar afecta a los que te rodean".
    Un saludo

    ResponderEliminar
  15. Me gusta eso de matar al que quiere saber... Sobre todo si quieres saber más de la cuenta o algo que no le atañe. Muy bien escrito.

    ResponderEliminar
  16. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  17. Una mujer con magnetismo peligroso y un detective un poco ingenuo, entretenimiento asegurado. Creo que está muy bien logrado el suspenso clásico negro. Muy buen final, irónico, ingenioso. Saludos.

    ResponderEliminar
  18. Ya lo dice el refran: "La curiosidad mató al humano".
    La culpabilidad de vivian está clara: fuma.
    Nos has despistado con la foto, porque em la época que refleja, fumar aún no era delito.
    Magnífico texto. Original.
    Abrazooo

    ResponderEliminar
  19. Un magnífico relato de atmósfera negra: diálogo afilado, tensión sostenida y un final tan elegante como letal. A veces la curiosidad no mata al gato… pero sí al detective. Muy bueno. Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Encantada de que me digas algo, ¡te escucho! :D