Neogéminis nos propone en la convocatoria de este jueves, un relato a modo de Western. Más relatos de la convocatoria aquí. Espero que la disfrutéis.
Se ajusta el cinturón a la vez que respira profundo y acomoda el nudo del estómago que le entorpece la respiración. Duda y miedo quedan escondidos tras la hebilla y el rictus, muy serio, funciona como máscara comprobando de reojo, en un estropeado espejo que aún cuelga en la sala, el efecto del ceño fruncido.
- Ya han llegado todos -le avisan.
Como todos los años llegan tras el caluroso y polvoriento verano. Ansiosos y salvajes, con ganas de celebrar su encuentro en el poblado, que se convertirá en su lugar de trabajo durante unos años hasta que el tiempo y la ventura les lleve, a los más afortunados, a un lugar mejor.
Mientras tanto tocará hacer respetar el orden, controlar a los bravucones, las peleas y a los vagos que contagiarán la dejadez al animar al resto a acudir a la tasca en vez de al trabajo.
Cruza la plaza desierta y escucha a lo lejos la algarabía del salón. Último ajuste de cinturón, último suspiro y decisión en cada pisada, en cada taconazo de la bota.
Cuando entra en el salón, se desvanece el griterío que pasa a murmullo bruscamente. Les mira fijamente, alegrándose internamente del silencio momentáneo conseguido en ese instante y, en ese breve segundo de victoria, va buscando en las miradas quién será su reto más desafiante para hacer cumplir la ley.
- Buenos días, bienvenidos al instituto. Me llamo Sylvia y este año seré vuestra tutora de primero.
Todos en el salón de actos la miran, expectantes ante el nuevo curso.
¿Y dime, cuál es tu Western particular?


Nos has tenido intrigados, hasta el final ajja, una pistolera con bravío ante esos adolescentes locuelos.
ResponderEliminarUn giro muy bueno. Al fin y al cabo una aula con tanta hormona en danza es todo un oeste en toda regla jaja.
Besos, feliz noche.
Una mujer de armas tomar aquella tutora, aunque si es como la de la foto, sin duda tendrá a todos atentos a la clase. Un original relato para esta propuesta. Me hubiera gustado que participaras en Mi Baile.
ResponderEliminarBesos dulces, Sylvia.
jejeje nada mas parecido a una cantina que un salón de clases...bsss
ResponderEliminarje je fascinante final que da la vuelta a lo que uno imagina, ciertamente el ambiente de colegio puede ser tan o mas salvaje que el de los pistoleros del legendario oeste
ResponderEliminarJajaja, que buena intriga hasta el final. La tutora tiene las pistolas bien puestas. Genial. Un abrazo
ResponderEliminarAmiga Sylvia, boa noite de paz!
ResponderEliminarUm conto intrigante, sem necessariamente estar dentro do bangue bangue, mas dando uma conotação interessante.
O questionamento final é o trunfo da mulher.
Tenha dias abençoados!
Beijinhos fraternos
Me encantó la analogía.
ResponderEliminarUn abrazo.
Hay escuelas donde hay aulas sin ley, y alguien tiene que impartirla. El mundo de la salvaje enseñanza deja una huella imborrable. ;)
ResponderEliminarpor unos dólares más.
ResponderEliminarQuieres bailar? https://elotroladodeladulzura.blogspot.com/p/cita-dulce.html
ResponderEliminarQué chulada te has inventado con suspense incluido. Muy original y no hacen falta pistolas, sólo apretarse el cinturón para bregar con un primero.
ResponderEliminarSabes de lo que hablas.
Muy bueno, excelente final. Uno se está esperando una situación crítica, pero sorprende que sea el primer día del curso. Me ha gustado mucho. Y nos recuerda lo difícil que lo tienen los profesores.
ResponderEliminarUn saludo
Jaja muy bueno, Sylvia! La idea de hacer ese paralelo entre el western y el inicio del año escolar es muy original y efectivo. Muchas gracias por sumarte a la convocatoria. Un abrazo
ResponderEliminarMis hermanas que son profesoras de instituto les hubiera encantado leer tu relato porque muchas veces y según los estudiantes, todo se hace un western a lo español.
ResponderEliminarUn saludo
Me mola tu profesora, ahí toda lista para lidiar con esos forajidos de tres al cuarto que no levantan un metro del suelo. Como no se entere el sheriff del pueblo (el prefecto de disciplina, vamos), se va a armar una buena escabechina.
ResponderEliminar¡Me ha encantado tu relato, Sylvia! Sin duda, los institutos son el Salvaje Oeste pero una buena profesora controla tan bien el terreno como una cowgirl ;)
ResponderEliminarTambién me gustó mucho la fotografía, se nota el poderío de su caminar.
Un besazo
Fabuloso final, que no intuia por tu relato, pero que es muy acorde con la lo que ibas proponiendo. Mis felicitaciones para esa profesora y para ti por tu original propuesta. Un abrazo
ResponderEliminarTremenda tarea le tocara a la docente, nada fácil respetar el orden, controlar a los bravucones, las peleas y poner a trabajar a los vagos. Me gusto como narraste la historia, yo por lo menos no me esperaba el giro del final.
ResponderEliminarQue tengas un buen día
Saludos
Todo se reduce a eso, en detectar al posible bravucón a tiempo, para neutralizarlo.
ResponderEliminarMe gustó!