A modo cinematográfico, Rosana y Patricia de Artesanos de la palabra, nos proponen crear un relato con las imágenes de ese maravilloso lugar idílico.
(Más participaciones en el enlace del blog)
On film
Aquella tarde no hubo palabra que no fuera zambullida en alcohol y pegada a la libreta con tinta de color vino. Frases nacidas en un parto lento, atravesando una niebla espesa de recuerdos grises, demoradas en una escritura tambaleante gritaban en la soledad de la montaña. ¿Producirán un alud? E imagina nieve, nieve intensa cayendo, envolviéndolo todo, enfriando la mente en ebullición.
Otro trago.
Primero fueron los nombres propios, esa lista que entregó al vino. Luego fueron los lugares, las fechas, las compañías... Todo se amontonaba en una línea de letras angulosas y abruptas; como una herida abierta sobre las páginas. Escribió hasta que los dedos dejaron de obedecerle empeñado en dejar los pensamientos adheridos al papel.
Así desapareció todo. En el punto más álgido de la oscuridad.
Después sólo quedaba tejer... una larga cadeneta de hilo rojo con la que unir al nuevo destino.



La melancolía se asoma tras la ventana y esas nieblas que caen sobre las montañas traen una copa de vino, el recuerdo de algo vivido. Tal vez habría que calmar esas almas. Un relato con enjundia.
ResponderEliminarSylvia, feliz noche.
Besotes muchos.
As montanhas ainda eram as mesmas. Só elas, mas novas históriuas poderiam nascer daqueles fios enovelados...Certamente lindas também seriam! Muito lindo,Sylvia!
ResponderEliminarbeijos, tudo de bom,chica
Hola Sylvia, hermoso texto escribiste, me ha gustado mucho, muchas gracias por participar de nuestra propuesta, ha sido un placer leerte.
ResponderEliminarUn abrazo.
PATRICIA F.
Muy bello.escrito plagado de metáforas. Realmente hermoso
ResponderEliminarMe gusta la metáfora de tejer el nuevo destino.
ResponderEliminarUn abrazo.
ResponderEliminarUn ejercicio de catarsis literaria impecable. Rompe, limpia y luego reconstruye. Todo, con una voz poética y narrativa muy potente, de esas que duelen pero atrapan. ¡No dejes de tirar de ese hilo rojo!
Saludos Insolentes!
Dos imágenes y un hilo que desatada toda una historia en esa escena que relatas como si uno fuera un espectador.
ResponderEliminarUn beso dulce, Sylvia.
El hilo rojo que rodo por el suelo buscando respuestas.
ResponderEliminarLa verdad es que las vistas de un presunto lugar tan idílico no podrían quedar ajenas a un "hilo" de celuloide.
ResponderEliminarSalud.
Un relato intenso y muy visual. Me gustó el contraste entre el olvido que trae el vino y ese hilo rojo final que sugiere un nuevo y evocador comienzo.
ResponderEliminarAbrazo
Hola Sylvia,
ResponderEliminarSe me antoja que el protagonista de tu relato está en una encrucijada. Intentando ordenar sus ideas a la vez que trago a trago las pone patas arriba. Me da que no busca respuestas, sino que tiene que tomar una decisión y está perdido. El hilo rojo puede que le lleve a través del laberinto más que tejer una vida nueva.
Un saludo.
Letras, paisaje, vino y tejido dejando fluir ideas e inspiración. Muy buena receta! Un abrazo
ResponderEliminarParece un ejercicio de catarsis , el del prota, más que de imaginacion.
ResponderEliminarLos retazos de escenas estridentes sueltas que ahora le toca unier con hilo rojo o celuloide si esta escrbiendo un guion. Pero me da que hasta que no se acabe la botella no saldrá nada coherente.
Abrazooo
Seguro que el hilo rojo en su deambular rodando por tus palabras encuentra la forma de unirlas y formar un relato extraordinario, tú ya le has dado una base excelente.
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