CONVOCATORIA JUEVERA: Lo que sentimos cuando nadie nos mira (9/4/2026)

 


Campirela nos invita a escribir desde muy adentro, desde donde nadie nos mira. 
Se que en esta convocatoria habrá relatos muy, muy interesantes. 
No te los pierdas pinchando la imagen de la convocatoria.






Ella odia lo que escribe, a veces. Suele ocurrir cuando alguien le dice:"Te pareces más a ella, con los años... eres ella". Es cierto, asiente frente al espejo. Y vomita pensamientos en forma de caracteres, empapando  toda la pantalla de esa acidez que tiene la vileza humana.

"Odiaría ser como ella, a pesar del amor y la dedicación.  No quiero ser como mi madre. Y ese sentimiento me parte en dos... No puedo tragarlo. Pero es que no quiero impregnarme de esa penumbra, no quiero que cale. No quiero contarle nada, y... me apena tanto. Pero, oigo sus palabras como un  texto de alambre, una enredadera con púas que conforme las dice, se enroscan volando y las siento entrando por algún conducto auditivo, visual... tan cerca del cerebro. 
¿Y si se quedan allí? 
No quiero. 

¿Tus hijos van al extranjero? Miedo. ¿Tú vas al extranjero? Miedo. 
-Madre, ven conmigo de viaje. ¡Uy, qué horror!, ni hablar-.   
¿Tú conduces el coche? Miedo.
-Madre, te llevo a algún sitio... Contigo no me monto-. 
¿Sales sola a caminar? Miedo.
-¿Paseamos juntas algún día? No-. 
¿Sales de noche del trabajo? Miedo.
-Es mi horario madre, tengo que trabajar-.
¿Vas a cenar sin la pareja? Miedo.
-¿Por qué?¿Y por qué no, madre? Más Miedo.

¡No, no sigas! El resto me hace daño de verdad...
No siempre fue fácil querer y temer al mismo tiempo, madre."

Y tras aporrear el teclado, pulsa el retroceso y siente esa limpieza horizontal, rápida y antiséptica de las líneas desapareciendo...
 

Comentarios

  1. Un texto muy profundo y donde queda claro que, aunque el amor sea mucho, uno quiere ser uno mismo, no parecerse a nadie más, y más cuando esa persona, aunque sea nuestra propia madre, nos proyecta miedos. La vida hay que afrontarla sin ellos, aunque se respete el miedo de cada uno. Un buen texto, Sylvia muchas gracias de corazón por este relato. Un besote grande.

    ResponderEliminar
  2. Apesar da profundidade do teu texto, tive que rir...Me vi em muito dele, tanto como filha, tanto como mãe,rs... A preocupação faz nosso olhar crescer...
    Adorei! beijos, tudo de bom,chica

    ResponderEliminar
  3. No creo que seamos iguales a los padres, solo tenemos cosas de ellos y otras que son nuestras, pero tampoco es tan terrible parecerse a ..., salvo que sea alguien muy mala en este caso, más allá de ese temor constante.

    Besos dulces.

    ResponderEliminar
  4. Cuando uno es joven no quiere parecerse a sus padres, busca su propia identidad y es normal, ya más entrados en años es un orgullo parecerse a los padres, obviamente si tus padres fueron buenas personas.
    A esta altura de mi vida, me veo en el espejo o miro mis manos y me veo muy parecida a mi madre y me hace felíz.
    Me gustó mucho lo que escribiste, un abrazo.
    PATRICIA F.

    ResponderEliminar
  5. Amiga Sylvia, bom dia de Paz!
    Comparações nunca foram boas à autoestima.
    Tenha dias abençoados!
    Beijinhos fraternos

    ResponderEliminar
  6. Uf, eso duele. Las madres castradoras son terribles porque contagian y cuesta desembarazarse, y tengo dos amigas modelo. Miedo. Beso, compi.

    ResponderEliminar
  7. Hola Sylvia.
    Un texto muy duro, un desahogo en soledad. Desgraciadamente existe esa sobreprotección. El miedo es lógico, pero de ahí a prohibir es poner en duda la educación que le hemos dado a nuiestros hijos. Siempre nos parecemos más a a nuestros padres de lo que pensamos, ello no significa que tengamos que cometer los mismos errores. En realidad cada vez que uno de nuestros hijos nos plantea lo que va a hacer supone muchas pruebas, ya que en cierto modo nos piden consejo, que depositimos en ellos nuestra confianza, o incluso nos piden nuestro cariño; pero muy pocas veces nuestro consentimiento.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  8. ¿Por qué desear ser como una persona próxima si se puede desear ser diferente, incluso opuestamente diferente?
    O hasta tener algún rasgo de personas lejanas, que se hayan destacado en algo.

    En algunas ocasiones, las opciones posibles pueden dar miedo.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Un texto intenso y honesto que retrata muy bien el conflicto de amar y rechazar a la vez. Las imágenes son punzantes y la repetición del “miedo” transmite asfixia. El final, con el borrado, deja una sensación de lucha interna que sigue abierta.

    ResponderEliminar
  10. Es un relato fuerte y me sorprendió . El final es genial .Te mando un beso.

    ResponderEliminar
  11. De jove es creemos que nuestros padres tienen errores que nosotros jamás cometer esos y de grandes, cuando llegamos a su edad y nos toca estar en su lugar, más de una vez actuamos tal como ellos, temiendo y sobreprotegiendo, quizás, a quienes más amamos. Me siento identificada en lo que cuentas, Sylvia. Un abrazo

    ResponderEliminar
  12. Un texto de desahogo y a la vez de arrepentimiento por haber tenido ese desahogo.
    Es muy interesante, a veces quisiéramos parecernos a ellas y otras, no tanto.
    En nosotros está el reconducir nos, si es lo que queremos

    ResponderEliminar
  13. Este texto tiene una crudeza emocional muy real y un tema doloroso y universal (la ambivalencia hacia la madre, el miedo a repetir patrones, el amor mezclado con rechazo). Se nota que sale de un lugar profundo.
    Felicidades!

    ResponderEliminar
  14. Es que solo somos el momento actual de alguien que como cualquiera, desde vete a saber cuando, es el resultado de ser inmortal.
    Salud.

    ResponderEliminar
  15. Me siento muy identificada con tu texto, Sylvia, ya que mi madre es de esas personas que le tienen miedo a todo *.* Al coche, a pasear por la calle, a hacer actividades nuevas... Aunque la quiero, espero no convertirme en alguien así.
    Un besazo y feliz finde

    ResponderEliminar
  16. Como se suele decir: la familia no se elige. Pero podemos elegir quiénes queremos ser.

    ResponderEliminar
  17. Sólo cargamos su imagen, pero cuando te tiendes en la cama para dormir, nadie dice nada por cortesía, como si fuera un karma parecerse a alguien, soy yo, soy yo, mírenme a mi, mi madre esta fuera, mis padres son otros, yo soy yo soy...una y otra vez, y ni el espejo me respeta. Diablos.!!!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Encantada de que me digas algo, ¡te escucho! :D