... nadie habría creído que los asuntos humanos eran observados aguda y atentamente por inteligencias más desarrolladas que la del hombre y, sin embargo, tan mortales como él; que mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en una gota de agua....
—Volved por mí —pensó mientras miraba las estrellas. Este fue el último pensamiento que susurró su mente antes de fundirse en una espiral del mismo color anaranjado que tenían sus sueños. Ese fue el final de toda una vida husmeando la Vida.
—Nos asombra cómo indaga, cómo se emociona ante todas las propuestas, pero... algo no funciona. —decían sus profesores. Producía extrañeza en la familia la sutil rigidez al devolver los abrazos, no por falta de amor, sino por la sensación de que se limitaba a recrear una réplica de tan cálida demostración de cariño. No pasaba desapercibida la abstracción en la que se sumía incluso en los momentos más cotidianos. Un día el ensimismamiento se acentuó tanto tras unos relámpagos y el estruendo de algunos truenos que, su madre apurada por la impotencia, viéndola mirar al cielo, terminó por llevarla al psicólogo.
Y ahí, en las extrañas sesiones de terapia, empezaron los sueños de color naranja y olor a benzaldehído.
Pasó el tiempo y no mejoró, simplemente aprendió a disimular... hasta que llegó aquel instante decisivo. Entrar en el laboratorio y sentir ese olor junto a la reacción química de aquel joven, desencadenó una inesperada pasión, entre un vaporoso aroma de almendras amargas del benzaldehído que le acariciaba la piel. Ninguno se resistió; él se dejó llevar ante la oportunidad y ella fue, un irresistible instinto animal.
Noche estrellada. Ella se escabulle entre el gentío de una fiesta en la montaña y camina, camina con decisión, como si un control remoto dictase sus coordenadas. Al detenerse, mira al cielo y susurra: —«Volved por mí».
Y desapareció. La desdicha familiar impregnó con tinta periódicos, desgarró corazones y saturó las noticias. Sin embargo, ella era feliz entre el ámbar y las almendras amargas de su exo-planeta. El experimento Exo-Red lanzado a la Tierra había regresado, proporcionado valiosa información y, lo más preciado, un nuevo ser creciendo dentro de ella; sería el primer exo-terrícola.


Me gusta esa idea salvaje... apretar reiniciar, y vivir sin culpas ni prejuicios.
ResponderEliminarUn relato que bien podría ser una realidad, al menos yo lo creo posible.
ResponderEliminarUn beso dulce.
Nos dejas un tema para pensar, que no es un futuro a largo plazo , sino que pudiera ser un presente.
ResponderEliminarCreo que no estamos solos en este universo y bien pudiera ser que nuestra raza terrícola estuviera mezclada ya con seres de otros planetas...
Un abrazo y besotes😘🌹
Vaaaaaleeeee. ¡Muy bueno!
ResponderEliminarMe has sacado una sonrisa con ese giro final del "primer exo-terrícola".
Un abrazo grande para la anfitriona de esta semana.
Sensacional e muito bem escrito e ilustrado.
ResponderEliminarTemática que quem sabe, um dia, poderemos ver como verdadeira? Muito boa tua participação! beijos, ótimo dia! chica
Con un poco de suerte, y con tiempo, quizá nos superen en número y hagan de la Tierra un lugar mejor. ;)
ResponderEliminarHe pasado por encima de la concepcion sin darme cuenta. He tenido que volver a releer para darme cuenta que no era la virgen maria. ¿O sí?
ResponderEliminarAbrazooo, original
Hola Sylvia,
ResponderEliminarMenuda buena historia que has escrito. Un agente latente que deja de serlo al cumplir su misión. ¿Qué intenciones tendrán? Muy buen relato.
Un saludo
Muy imaginativo. Buena descripción y bien escrito. Bravo.
ResponderEliminarme encanta, un relato muy científico! creo que ese olor a almendras amargas lo desprende el arsénico. recuerdo que nos lo explicó algún profesor de química, no lo he comprobado experimentalmente, casi mejor. :)
ResponderEliminarlos sentimientos humanos son muy difíciles de replicar por otro tipo de inteligencias...
quizá se podría crear un nuevo mundo en otro planeta fuera del sistema solar.
abrazos, sylvia!
Que bueno, Sylvia! Me encantó esa conexión inconsciente de tu protagonista con sus raíces extraterrestres. Muy buen aporte. Un abrazo
ResponderEliminarUn relato muy sugerente que combina lo íntimo con lo cósmico y que sostiene una atmósfera de extrañeza muy bien lograda. Me gusta el final que deja una sensación perturbadora y fascinante. Un fuerte abrazo.
ResponderEliminarAunque para su familia, su entorno, terrestre fue una tragedia, ella volvió a encontrarse con los suyos.
ResponderEliminarLlevando algo especial con ella.
Un abrazo.
Muy emocionante ese final que le has dado.
ResponderEliminarPienso que puede incluso a hacerse realidad, en otros parámetros, pero quizás no sea tan difícil
Un abrazo
Olá Sylvia, uma criativa ousada e bem futurista, já que muito ainda temos que ver sobre o cosmico.
ResponderEliminarGosto de ver esta busca do inexplicável e aplicavel.
Abraços e feliz domingo com festa ao dia das mães.
Sylvia me ha gustado mucho la historia, te atrapa desde el inicio. Me gusto
ResponderEliminarla idea del primer exo-terricola, muy emocionante el final.
Que tengas un lindo día
Abrazo