La barrera del parking continúa baja y el cartel a duras penas consigue alumbrar la palabra desesperante: Espere.
El cartel parpadea, parece cambiar pero no altera su estatus. Continúa eléctrico y monótono... con un leve temblor que recuerda a un insecto atrapado en una lámpara, enamorado de una luz que terminará aniquilándole.
El submundo agoniza esperando, entre una penumbra polvorienta y aire tóxico. Mientras, otro mundo que aún creen real, sigue celebrando nadas con guirnaldas.
by Sylvia
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Una descripción interesante sobre un parking subterráneo.
ResponderEliminarEs un poco agobiante cuando estás allá abajo esperando que la luz verde nos dé esa salida para salir a esa otra atmósfera donde todo cambia.
Un besote Silvya, te deseo una bonita semana 😘😘
No somos conscientes de esos pensamientos hasta cuando nos sentimos solos en la multitud, todo se magnífica y toma aspectos desconocidos. La mente es muy poderosa. Bravo, compi. Escueto y perfecto.
ResponderEliminarPoética visión de un momento que puede no tener nada de poético. Todo un mérito tuyo.
ResponderEliminarBesos dulces, Sylvia.
Impressionante a sensação de estar numa situação assim...
ResponderEliminarGostei muito como desemvolveste tua ideia!
beijos, linda e feliz Páscoa! chica
Amiga, boa noite de Paz!
ResponderEliminarAngustiante momento muito bem descrito.
Tenha uma semana Santa abençoada!
Beijinhos fraternos
Asfixiante y poético a la vez. Si lo que pretendías era convertir un momento cotidiano en una distopía desoladora donde el hormigón pesa de verdad, vaya si lo has conseguido. Menuda forma de transmitir esa claustrofobia urbana. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminarSaludos Insolentes!!
Pero no deja de tener un punto de intriga según baja al calor atosigante, y al tiempo este espacio da cierta falsa quizás, sensación de cobijo, ante una hipotética catástrofe en la superficie "real".
ResponderEliminarHola linda! un texto muy profundo y reflexivo. Muy bien logrado.
ResponderEliminarUn beso desde Plegarias en la Noche
Me gusta esa personificación.
ResponderEliminarUn abrazo.
Yo tenía un coche como ese. Wallace. Así le llamé porque le pongo nombre a todo y porque me dio la libertad (de movimiento).
ResponderEliminarLas guirnaldas de nuestras nadas.
Saludos!
La opresión irracional que se siente de repente en una situación normal y cotidiana que nos descoloca sin motivo. Muy bien planteada, gracias Sylvia
ResponderEliminarQué miedo me daría quedarme atrapada en ese túnel y que me surgieran las sensaciones de tu protagonista *.*
ResponderEliminarMuy buen relato, Sylvia.
Un besazo juevero
Hola Sylvia,
ResponderEliminarQué cierto es eso de atrapados y engañados por la urbe. Necesitamos las ciudades para vivir, pero las alimentamos con el tiempo de nuestras vidas. Ese moverse por debajo de la tierra para ir más rápido de un lado a otro y ser los primeros es esperar. Un relato para pensar. Muchas gracias.
Un saludo
Muy bueno Sylvia, esa sensación de encierro y agobio se transmite perfectamente, estar bajo ese subsuelo mientras arriba la vida continua con sus pasos.
ResponderEliminarUn abrazo.
PATRICIA F.
El mundo de la superficie y el del subsuelo. En ambos sobrevivimos, y nos arrastramos...
ResponderEliminarSylvia yo que sufro claustrofobia a medida que entraba en la historia sentía la falta de aire jaja. Describes la situacion de manera que te pones en el lugar del protagonista y sientes esa ansiedad y el encierro del parking subterráneo. Me gusto como resolviste el desafio de este jueves.
ResponderEliminarQue tengas un buen fin de semana
Abrazo
Quando o mundo vive de violencia em cada esquina, estar numa situação de insegurança, cria todo um pavor como bem descrito na sua historia Sylvia.
ResponderEliminarAbraços e Feliz Páscoa.
Paso a confirmar que estás agendada para conducir el encuentro juevero del 30 de abril, Sylvia. Muchas gracias por el ofrecimiento. Un abrazo
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