Nueva convocatoria juevera dirigida por Tracy, y como no puede ser de otro modo, no vamos a renunciar al amor. El pobre San Valentín tiene mucho trabajo, así que vamos a ayudarle un poco y empapelemos Blogger con letras del sentimiento más potente del universo.
Hay mil modos de amor y no hay que perderse ninguno.
Para ir entrenando los corazones, nuestra anfitriona, nos ha regalado unas maravillosas frases inspiradoras. No te pierdas ninguna, más latidos en el blog de Tracy.
Ella exhala el humo simulando que sus labios saborean imaginariamente algo más. Tarde gris, pero no triste: solo lenta. Lleva la chaqueta gastada, las gafas oscuras y esa pose de mirar al mundo de perfil, como si lo ignorase.
Cada bocanada es un minuto que se estira. No mira el reloj. Nunca lo hace en la espera. Aprendió que el tiempo se porta mejor cuando no lo presionan. Piensa en la promesa que dejó flotando una noche: “Si no tardas mucho, te espero toda la vida”.
Ella espera entre el humo. Entre el paréntesis de una despedida sin dramatismo y un regreso que no necesitará permiso. Y sonríe al humo, su confidente etéreo que se difumina en el espacio cargado de misterio.
Apaga el cigarrillo. No porque haya terminado, sino porque aprendió a esperar sin consumirlo todo. Y ahí se queda, de perfil al mundo, convencida de que algunas promesas no se cumplen rápido… se cumplen hondo.
Si no tardas mucho, te espero toda la vida.
(Óscar Wilde)
Muy bueno, una escena bien relata que hace fácil visualizar la escena y una acertada frase del gran Wilde.
ResponderEliminarBesos dulces, Sylvia.
Es como estar visualizando una especie de película, donde el amor está entre ese humo que desprende el cigarrillo y el pensamiento de ella. Y algo importante, ese tiempo... que, a pesar de no darle su valor, es presente en la espera.
ResponderEliminarUn besote grande, Silvya, buen texto.
Maravilloso relato para una frase interesante.
ResponderEliminarMe ha gustado el humo del cigarrillo en escena, para luego apagar y afirmar contundentemente, la protagonista, que ya ha superado necesitar el fumar para esperar.