Este jueves, Mª Jose nos invita a recordar a través de los objetos.
¿Les hablamos a los objetos como si escuchasen nuestro sentir?
¿Nos hablan ellos al evocar recuerdos?
Más objetos recordados en el blog Lugar de encuentro
¡Basta ya! ¿Es que no piensas en mis ancianas pupilas plateadas? Siempre igual. Te acercas, ensayas esa sonrisa que ya me se de memoria, ajustas el ángulo de tu barbilla, los morritos y de repente... ¡Zas! ese horripilante destello luminoso que insulta mi linaje.
Yo fui forjado para la elegancia del silencio. Recuerdo bien a mi antigua dueña, tu bisabuela. Ella no necesitaba de artificios para verse; sólo se acercaba a mí, segura, dulce, arropada con una tenue y mágica luz. Otras veces me hacía guiños con el último rayo del atardecer y yo, la besaba regalándole un reflejo del Sol en sus ojos.
A veces, encuentro en tus ojos una chispa de la mirada antepasada... pero pulsas de nuevo el flash y vuelves a la ceguera moderna.
Por favor, por una vez, solo mírame, ¡reconócete!, deja que te ofrezca mi filtro vintage, sin flashes ni cámaras... solo nosotros dos antes de que mi piel de plata se oscurezca en el tiempo.


Qué misterioso es ese reflejo que el espejo muestra de nosotros; a veces ni somos capaces de reconocernos. Creo que es muy astuto y a veces refleja el alma y nuestra esencia.
ResponderEliminarUn besote, Sylvia, feliz tarde, cielo.
Sylvia, me parece vibrante y con un tono casi cómico, pero lleno de nostalgia. Me gusta cómo humaniza al objeto —sus “ancianas pupilas plateadas”— y cómo establece un diálogo entre generaciones, mostrando la diferencia entre la delicadeza del pasado y la impaciencia moderna, con humor y cariño, el valor de la mirada atenta y la paciencia frente a la inmediatez tecnológica. Te obliga a reflexionar sobre cómo a veces perdemos la belleza de lo simple por la urgencia de capturar todo con artificios.
ResponderEliminarUn abrazo
Me gusta esta demanda de aquel espejo siempre fiel al reflejo, resistiendo todo, hasta malas caras. Excelente relato, Sylvia.
ResponderEliminarBesos dulces.
Um espelho que mesmo que não fale, tanto pode dizer das saudades e reflexos deixados pelos que temos saudades! LINDA! beijos, chica
ResponderEliminarHola Sylvia, me gustó mucho tu texto, ese tono de reproche que el espejo imprime a la joven, supongo yo que vive sacándose fotos con el celular para subir a las redes, muy bueno y original.
ResponderEliminarSaludos.
PATRICIA F.